Las organizaciones y el liderazgo
Lic. Guillermo López López
En todo grupo organizado social, económico, político, etc. hay disciplina, estatutos, normas, reglas que se imponen sus miembros, sino de seguro las cosas no marcharían bien, se supone que las mismas obedecen al “consenso” y aprobación “democrática” de sus asociados o son impuestas. En ese marco legal, institucional que previamente debe conocer el que se asocia, es en el que va a mover su accionar. Depende quien tenga el mando y que haya hecho un asociado así se interpretan y se aplican las normas.
Generalmente en las organizaciones se establece un liderazgo, que otros líderes eligen, se supone que representando el deseo de sus bases y dependiendo de su número de socios, de su accionar y la habilidad de su liderazgo se va generando poder, ese poder establece alianzas, pactos para garantizar mejoras en su grupo, estabilidad en su accionar y por ende del liderazgo que hace otros acuerdos, pautas para darse estabilidad, acompañado de simbologías, de un discurso convincente y de acciones que le hacen indispensable, se va rodeando de sujetos, de incondicionales, de bufones (que cumplen orientaciones sin chistar) que lo perennizan.
Cuando socios “indisciplinados”, no bienvenidos a ese grupo de iniciados, de los que manejan los hilos del poder se acerca a disputarlo, echando mano de las propias normas que rigen el organismo, entonces se produce un “efecto de dormilona”, “una actitud de caracol” se cierra o se encierra el liderazgo, dependiendo el “status quo” entre el liderazgo y se va a generar un malestar que puede aparentarse de base, de liderazgo intermedio o directamente de la cúpula y ese malestar se va a manifestar con argumentos legales, se van a dimensionar defectos o acciones humanas que antes pasaban desapercibidas, eran vista gorda o se toleraban y hasta desembocan en inhibiciones y expulsiones.
Todo esto se va aplicando de manera dosificada, para hacerte desistir y si seguís insistiendo la “parada se eleva” hasta doblegarte. Esto es democrático?, esto es igualdad de oportunidades?, esto es practicar la alternatividad en el poder?, la tolerancia?, la participación y el desarrollo de la capacidad de pensar?, de disentir?, parece que no. Pero esto ha sucedido en el mundo y hoy está sucediendo en nuestro país.
Si la gente realmente penetrara a las interioridades del poder, pues sería más cuidadosa para evitar la reelección consecutiva, lo cual implica que una organización o institución no tiene capacidad de reproducir un liderazgo y tiene que obstinarse con el mismo, la gente sería más cuidadosa de evitar la concentración de poder en pequeñas cúpulas, la gente establecería una contraloría social y una administración del poder.
Nuestra gente, nuestro pueblo tiene que ser más cerebral, nunca olviden que en la Biblia se dice “maldito el hombre que confía en el hombre”, eso no es para crear paredes entre los seres humanos sino para establecer los controles correspondientes a nuestras acciones. Ahora no seamos ingenuos creen ustedes que el que tiene un alto cargo, con un salario de lujo piensa en el que esta hecho papilla?, pueden hacer y decir discursos convincentes, pero si la gente organizada no controla, no actúa, no se moviliza, no se involucra y levanta su voz y su acción, pues depositamos un cheque en blanco y las cosas se van a mover con motivo e intereses cuasi personales, por eso es que se adora el poder.