DE DARÍO A SANDINO UNA PUERTA DE NICALINDOBELLO

lunes, 24 de abril de 2006

EL CHE EN SAN FELIPE

(Anécdota Urbana)

Lic. Guillermo López López

Eran los años de mi adolescencia precoz, aires de compromiso, de revolución agitaban el ambiente delicioso y fresco de mi Jinotepe natal. El FSLN a través del FER en los años ’70 desplegó un fuerte trabajo partidario entre la juventud del Instituto “Juan José Rodríguez” y la Escuela Normal “Franklin Delano Roosevelt” y comenzó a despertar el espíritu rebelde, de audacia, de aventura, de fantasía de la juventud de mi época, una juventud pueblerina, apegada a la familia, pero que se desarrolló en el fragor de la lucha sandinista agigantada por ejemplos de infinito heroísmo de jóvenes como Julio Buitrago que combatió durante varias horas a más de 300 guardias armados hasta los dientes, Leonel Rugama que les dijo a los guardias cuando le gritaban que se rindiera “que se rinda tu madre”, por hechos que son hitos y epopeya en la historia de Nicaragua como el asaltó a la casa de Chema Castillo o la toma del Palacio Nacional y además testigos de la represión, de la brutalidad somocista.

Evocando aquellos años maravillosos firmemente creo que fuimos una generación privilegiada, marcada por el compromiso, de esos chavalos que entendíamos que venimos a este tierra a no ser simples mortales que pasamos por este mundo vegetando, consumiendo un espacio vital sin sentido, siendo transeúntes de la monotonía y la inactividad, no a ser una estadística más de este planeta, creo que la matriz de nuestras madres, que sufrían la dictadura somocista, fue la base que nutrió nuestro compromiso, un compromiso por el cambio, de ser voz de los sin voz, de estar dispuesto a dar la vida si era necesario para alcanzar el ideal sandinista de una sociedad nueva justa y equitativa con progreso para todos.

Creo que tres cosas nos prendaron: primero, el sufrir en carne propia la dictadura, por que era un delito ser joven, segundo, los paradigmas con los que contábamos y tercero el destacado trabajo hacia la juventud que el FER realizó, estos tres elementos, los primeros dos ha habido un esfuerzo institucional, gubernamental para que se olvide, para que no sea ni recuerdo de las actuales generaciones, por que eso es subversivo y el tercero ha habido un enorme descuido en el trabajo hacia la juventud, hemos dejado que nos invada la trasculturización, el snobismo, le quieren meter en la cabeza a los adolescentes y jóvenes que es mejor el perreo, el reggeton, es mejor ser rapero que folklorista, es mejor la coca cola que el pinol, es mejor una hamburguesa Mc Donald que nuestro nacatamal, es mejor Halloween que los Agüizotes.

Recuerdo que “Cantarito” Zúñiga, creo que ese mote se lo pusieron por sus cachetes que expresivos se asemejaban a los de “Kiko” del Chavo del 8 y sus dientes de castorcito, este era un activista destacado en el reclutamiento juvenil, buen alumno, poeta, decidido, organizador. Un ejemplo de joven a imitar y a seguir. En el año 75’ el organizó una célula del FER en la Normal de Varones y comenzamos a conocer al Che, Fidel, Mao Tse Tung, Ho Chi Ming, Marx a través de la lectura de sus obras.

En las lecturas sugeridas, la que más me impactó y me influenció fue la relacionada a la vida y experiencia del Che, una leyenda de la juventud, una figura inolvidable y un ejemplo a imitar y eso despertó en mi el deseo de ser como el Che, o sea que a la par del compromiso que con el pasar del tiempo se iba agigantando en mí, también se iba desarrollando la fantasía que es característico en la juventud de ser como el Che.

Entonces, yo quería ser como el Che, en el ’75 era estudiante de magisterio en la Normal, pero además era dirigente barrial y activista incansable del FSLN de la tendencia GPP, tenía 17 años y me impactó la vida del Che. En una de esas tantas ocasiones de la lucha contra el somocismo, en 1978 un grupo de chavalos del Barrio San Felipe que militábamos en el FSLN, no fuimos por cafelatales detrás del calvario a recuperar armas para la lucha y en ese recorrido que lo culminamos en el Rosario, recuperamos como 12 rifles 22, unos binoculares, una boina negra y varios uniformes militares, en la algarabía del recupere, planificamos 5 chavalos del barrio tomarnos el mismo.-

Yo era el responsable del Barrio por parte del FSLN de la tendencia GPP y para preparar condiciones para la toma me voy con Santos Rivera al Barrio San Felipe a buscar a “Piel” que era el responsable del Barrio San Antonio para que nos diera bombas de contacto y compartimos con él nuestro plan, nos entregó un saco de bombas y además un rollo del periódico “Trinchera”.eran como las ocho de la noche cuando venimos de regreso, ¡¡no jodas¡¡, cerca de donde vive “Siglo” el mata chancho viene bajando despacito un BECAT y va a doblar por la calle donde venimos, nos regresamos y me siento en la acera de unas señoras que venden guaro, y una de las señoras al vernos en el apuro, nos dicen que nos metamos, pero yo me quedo sentado y Santo se mete con el paquete, claro yo estaba con miedo, pero Santos, estaba cagado, parecía papel la piel, y hasta el pelo se le había parado, al mirarlo de pronto me dio miedo se parecía un poquito bastante a Frankeistein, entonces le digo -andá, rápido jueputa metete al interior y hace como que estás cagando-, pero gracias a Dios la guardia no nos detectó, pero Santos parecía telegrafista y como que tenía una goma de 20 días.

Entonces ya teníamos preparadas las condiciones, cada uno se alistó y salió escondido de su casa, fui a la casa de mi abuela, me vestí de pantalón negro, camisa negra, ya afuera de la casa me puse la boina, me coloque en el pecho los binoculares y tomé entre mis manos con orgullo el rifle 22 Winchester de repetición, además mi saquito con las bombas de contacto, yo me sentí como el Che, mi ego lo tenía inflamado, me consideraba invencible, imbatible y como era el jefe, ordene al resto de la tropa, 4 chavalos más, que nos subiéramos a un muro amplio de concreto que había donde Juan Umaña, donde se domina una de las calles principales del barrio, era como la una de la mañana, cuando observamos que venía un jeep Land Rover, por experiencia sabíamos que los paramilitares y orejas se movían en vehículo civiles y a altas horas de la noche.

Estando en tal situación susurrando le digo a mi gente ¡chiva camaradas, pongámonos chiva, que esos hijueputa aquí no pasan¡, y le dejamos ir cuatro “cuajadas”, una tras otra, ¡alagranputa, hermano¡ ninguna explota, ninguna, pero el efecto sicológico lo logramos y el jeep retrocede a toda verga y se pierde en una esquina, pasaron unos minutos que parecían siglos, todos en silencio y asustados, porque esos majes podían haberse bajado del jeep y estarnos espiando para volarnos verga o podían volver con más guardias, pero lo que nos inquietaba a nosotros era porque no habían explotado las bombas e inevitablemente para saber teníamos que ir investigar y eso nos obligaba a ir a la calle donde habíamos lanzado las mismas.

Como yo me sentía como el Che le digo a mi tropa que estaba cagada, voy a ir a ver las bombas porqué no reventaron, vamos Santos y nos vamos, les digo al resto que nos cubran, Santo y yo nos vamos lo más pegado que pudimos a las paredes y agachados, sigilosamente miro la primera bomba y con temor a que explotara le tiro un piedra, luego la toco con el rifle y por fin me decido y la agarró, la abro y cual es mi gran susto, que era arena y piedra, cuando iban a explotar, abrimos otra igual, y así todas las que tiramos, registramos las otras y sólo como 6 eran bombas de contacto el resto era basura y en el momento me enturco, pero también dimensiono el peligro que corremos si los guardias vuelven y se me bajan los guevos de Che que tenía y le digo a la gente retirada, vamos a acostarnos y aquí no ha pasado nada.

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