NO ANDEN CREYENDO EN BRUJERÍAS
(Cuento urbano)
Lic. Guillermo López Lòpez
El ambiente estaba frío e invitaba a tomar café, a conversar para entrar en calor, Argentina, Justina y Cristina son amigas desde hace mucho tiempo, siempre se contaban sus sabores y sinsabores, siempre compartían tristezas y alegrías, pero Justina era más abierta, le gustaba contar sus intimidades, entre risas contagiosas las tres compartían sus labores.
Justina se acerca sospechosa y sonrojada a sus dos amigas y les dice susurrando –no saben lo que me paso, les quiero contar algo, que no se debe dar cuenta nadie-.
Argentina airada, la queda viendo y expresa – nos conoces por tapuda, por cuecheras, cuantas cosas íntimas nos has contado, se ha dado cuenta la gente, te han dicho que nosotros hemos dicho algo?-
Justina abriendo grande los ojos y agitando las manos como disculpándose – no, no pipitas sí por eso se los quiero contar-.
Cristina como más inquieta, inquiere, -aja vos mujer y de que se trata?-.
Justina – es que me da vergüenza-
Cristina –solo babosada sos vos, déjate de pendejeras.
Justina –es que..., es que... tengo dos querinovios.
Argentina –¡ala’puta, esta mujer si que es ganosa!, ni quiera Dios.
Justina, sonriendo un poco avergonzada continúa –uno es joven y mi viejo, el joven mientras estuvimos jalando me llevaba flores, caramelos, era delicado, para que. Así pasó el tiempo, entre prensadera y tocadera pas se lo presto la muy jodida. Las primeras veces me dio reales, ahora solo me llega a coger y no me da ni cinco centavos, lo que me tiene furica. Es como me decía mi abuelita, “mira hija, los hombres en la jalencia prometen y prometen hasta que te la meten se acaban las promesas”. Ahora el clavo es que no quiero perder a mi viejo porque ese si me da reales.
Cristina, entre risas –contanos que te gusta del joven?-
Justina tragando gordo, con un brillo malicioso en los ojos y frotándose las manos –es, vos vieras pipita, se pone una tanguita apretadita, linda, las nalguitas se le miran bonitas y su cosita se le pone paradita, paradita, eso me mata, además es un ternero tierno y brioso.-
Argentina, más curiosa pregunta –y del viejo que te gusta?-
Justina –es que me da reales-
Argentina más indiscreta –pero el viejo te da tu chuchadita-.
Justina –humm que va, si vos vieras pipe, pone la cabeza en la almohada, me da las nalgas y pos se duerme, aaah pero me da reales-.
Cristina como apurando el desenlace –aja y entonces seguí contándonos-
Justina –bueno, me voy donde una mi amiga del barrio y le cuento mi situación. De que el joven solo me coge y me coge y no me da reales y mi viejo anda indiferente y retrechero, y me dice mi amiga, -déjate estar niña, te voy a conseguir un brujo, vas a ver que los dos te van a querer y a dar reales- y le contesto –no niña, no me gustan esas babosadas, además lo que quiero es volver con mi viejo-, mi amiga insistente –no seas pendeja, los hombres son bandidos, leperos, con los dos podes estar y con reales además.
Continua su relato Justina –pasaron varios días y un día de esos tantos mi amiga sobresaltada y agitada me llega a llamar, ¡Justi vení, vení, el brujo que te conté está en mi casa¡. -Yo me asusto y le digo –no niña para que lo trajiste, vos si sos encave-, y me queda viendo con unos ojotes –vos venite, déjate de mierda.
-Me voy para su casa, entro con miedo y me pego el madre susto cuando miro al brujo, ¡pipita linda¡ era feo, negro, trompudo, peludo, barbón, con dos dientes de oro que le relumbraban con la luz y los ojos se le miraban blancos y chispeantes parecía el diablo, chiquita; vestido todo de blanco con dos grandes cadenas colgando de su cuello y una pulsera creo que de oro en una de sus manos-
-En cuanto me ve el brujo, apunta su dedo gordo y feo hacia mi, con voz ahuecada dice –vos mujer, tenes dos queridos, uno es joven y el otro viejo-, lo que me lleno de vergüenza y miedo, y agrega –el joven no te conviene, no te quiere, sólo te desea para tener sexo y el viejo anda retrechero porque tiene problemas, pero ese si te quiere, yo te puedo ayudar a recuperar a tu hombre, pero que me das a cambio.
-.Queee le voy a dar, si ni en que caerme muerta tengo, sólo deudas y clavos tengo-, -el brujo me queda viendo el pecho y me dice estirando la gran trompa -y eso-, quee le digo yo, medio arrecha, tocándome el pecho, este viejo cree que lo ando en la mano, no me joda-, -eso- me vuelve a decir, -quee le repito-, -esa cadena mujer.
-Aaaah bueno, suspirando más tranquila (era una cadena de oro laminado que hacía dos semanas fié), toda como adundada, está bien le digo y se la doy-, el brujo jugando entre sus manos con la cadena me queda viendo y habla-, -vení, mirá mujer, te voy a dejar estas flores y esta esencia, agarras 20 pétalos y los echas en un balde de agua y le pones 5 gotas de la esencia y te bañas, mientras te bañas rezas 5 Padre Nuestro y 10 Ave María y repetís 20 veces el nombre de tu hombre viendo una foto de él, haces lo mismo todos los días hasta que se termine el remedio que te doy, vas a ver que tu hombre te va volver a apreciar y a quererte, los resultados los vas a tener en una semana con tu hombre ya en tu casa.
-Esta bien le digo yo, toda pendeja-. -el brujo se fue-.
-Agarrando la gran vara me comienzo a bañar todos los días con la famosa esencia y las flores y además rezando con fe y parecía loca repitiendo el nombre de mi viejo, con los ojos duros de tanto ver su foto, no frieguen y para evitar que mis chavalos se dieran cuenta lo que estaba haciendo, me bañaba de madrugada, aquella agua hijueputa helada, helada, me daba muuucho frío y me acostaba temblando, mis dientes parecían maracas, para que no me oyeran los chavalos la quijada me la tenía que amarrar con la toalla, así pasó una semana y otra y nada de que el viejo volviera-.
-Pero lo peor estaba por venir, un día se me cae un diente y mi madre susto, ¡mamita linda!, qué es esto?, a los dos días se me cae otro, juela, me estaba quedando chintana y para colmo me comenzó a doler la rabadilla, se me estaba cayendo el pelo, ¡hijueputa!, estaba cagada de miedo, ideay me dije, que deaverga este brujo, mas bien horrible, chimpapa y achacosa me estoy poniendo y nada de que vuelva el viejo y requete peor que vuelva así, este debe ser un castigo de Dios por andar creyendo en mierdas-.
-Estaba entre temerosa y arrecha, pero más ¡¡¡encachimbada!!! y me decía en mis adentro esperate que me encuentre a este brujo bayunco, me va a oír las tapas. Un día yendo para mi casa, el diablo me pone al brujo y le voy armando la tabaquera y le abro las tapas, ¡¡¡brujo mentiroso, lepero, falsario, me engañó, devuélvame mi cadena¡¡¡, brujo sinvergüenza, mire como estoy chimpapa, pelona y achacosa y ni el chavalo, ni mi viejo me vuelven a ver, ¡¡usted es un ladrón¡¡-.
-El brujo más feo aun, me queda viendo y me dice con voz ronca y encachimbada -algo hiciste mal, no seguiste mis indicaciones, no rezaste, pero además no te voy a devolver ni mierda y si me seguís jodiendo un sapo en la barriga te voy a poner, así que no me hagas mate-, -me puse nerviosa y se me bajo el gas porque ese brujo se podía cagar más en mí y allí murió el asunto-
-Van a creer, el brujo se me robo la cadena y se paseo en mi, me engañó, por andar creyendo en pendejeras, por eso les digo a ustedes no anden creyendo en brujerías, no crean en brujerías, que Dios las puede castigar, aquí tienen su espejo.